Las truchas arcoíris experimentan un dolor extremo fuera del agua
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La preocupación por el bienestar animal está en ascenso, como lo demuestra el creciente interés de les consumidores, los programas de certificación, el etiquetado de productos y los cambios en las políticas y la legislación. Sin embargo, dada la limitación del financiamiento y de otros recursos, es importante saber si las intervenciones destinadas a mejorar el bienestar animal realmente marcan una diferencia. Una forma de hacerlo es cuantificar su impacto en el bienestar, al tiempo que se demuestra su rentabilidad a las personas responsables de la toma de decisiones.
Con este propósito, les investigadores se propusieron cuantificar la intensidad y la duración del dolor que experimentan las truchas arcoíris mientras se asfixian en el aire, una práctica común durante el sacrificio tanto de peces silvestres como de piscifactoría. Utilizaron el Marco de Huella de Bienestar (Welfare Footprint Framework, WFF), que se basa en investigaciones existentes que documentan indicadores conductuales, neurofisiológicos y farmacológicos del bienestar animal y permite determinar el impacto en el bienestar para compararlo entre prácticas e industrias. Para limitar la subjetividad que a menudo está presente en los intentos de cuantificar el bienestar animal, el WFF solo considera el tiempo transcurrido en estados afectivos de diferentes niveles de intensidad. En cuanto al dolor, estos niveles incluyen insoportable, incapacitante, dañino y molesto, así como sin dolor.
Para empezar, les investigadores identificaron cuatro segmentos de tiempo principales durante la asfixia en truchas:
- Exposición inicial al aire: cuando las truchas experimentan estrés agudo por falta de oxígeno que sobrepasa sus mecanismos de afrontamiento;
- Hipercapnia y desequilibrio del pH: cuando el aumento de los niveles de dióxido de carbono acidifica la sangre y causa dificultad grave para respirar, ansiedad y pánico;
- Agotamiento metabólico: cuando las truchas se agitan desesperadamente en sus intentos por escapar, lo que hace que el lactato se acumule de manera dolorosa en sus músculos antes de que finalmente se agoten; y
- Actividad neuronal deprimida: cuando el dióxido de carbono cruza la barrera hematoencefálica, lo que lleva a la pérdida de conciencia.
Debido a la variabilidad en los tiempos que las truchas pasan en cada nivel de intensidad de dolor y la incertidumbre en torno a qué nivel de intensidad de dolor experimentan, se utilizaron rangos de tiempo y porcentajes de probabilidad. Al multiplicar el tiempo transcurrido en cada segmento por la probabilidad de cada intensidad de dolor, les investigadores pudieron estimar un rango de tiempo transcurrido en cada nivel de dolor durante cada segmento. Posteriormente, estos se suman para determinar el tiempo total transcurrido durante cada intensidad de dolor.
De acuerdo con la evidencia existente, el tiempo total hasta la pérdida de consciencia por asfixia puede oscilar entre los 2 y 25 minutos, ya que se ve afectado por variables como la temperatura del aire y el tamaño del pez.
A partir de esto, les investigadores determinaron que los primeros tres segmentos ocupan entre el 80 y el 95% del tiempo total hasta perder la consciencia, lo que significa que duran entre 1.9 y 20 minutos. Durante estos primeros tres segmentos hay un 40% de probabilidad de que las truchas experimenten dolor insoportable, un 40% de que el dolor sea incapacitante y un 20% de que el dolor sea dañino. El cuarto segmento ocupa del 5 al 20% final del tiempo total hasta la pérdida de consciencia, por lo que dura entre 0.1 y 5 minutos. Durante este último segmento hay un 33% de probabilidad de que las truchas experimenten dolor dañino, un 33% de que el dolor sea molesto y un 33% de que no experimenten ningún dolor.
Por lo tanto, una sola trucha puede experimentar entre 1.9 y 21.7 minutos de dolor moderado a extremo (dolor insoportable, incapacitante y dañino combinados) durante la asfixia en el aire. Esto se traduce en un estimado de 3.5 a 74 minutos de dolor moderado a extremo por kilogramo de peso corporal.
Sin embargo, si las truchas fueran dejadas inconscientes mediante un método de aturdimiento en lugar de dejar que se asfixien, se podría mitigar gran parte de este dolor. Para calcular este impacto, les investigadores asumieron que la implementación del aturdimiento eléctrico causaría un aumento de 0.06 dólares en el precio de la trucha por kilogramo de peso corporal y lograría una efectividad del 70 al 100%. Con base en estos supuestos, el aturdimiento eléctrico podría evitar de 60 a 1,200 minutos de dolor moderado a extremo por cada dólar invertido.
Si bien los datos presentados en este estudio son prometedores como argumento a favor de un aturdimiento compasivo y eficaz, es importante tener en cuenta algunas limitaciones:
- El estudio solo analizó un aspecto de la producción de truchas y no refleja los efectos de otras prácticas de cría o pesca comunes como el hacinamiento, la manipulación y el transporte, u otros métodos de sacrificio como la exposición al hielo o al hielo en suspensión. Estas prácticas, no obstante, también podrían ser cuantificadas por el WFF.
- El estudio reconoce que los diferentes métodos de aturdimiento, como el aturdimiento eléctrico o por percusión, requieren una aplicación precisa y consistente y, como tal, no siempre son efectivos. Esto significa que la mejora del bienestar cuantificada por les investigadores a partir del uso del aturdimiento eléctrico puede no reflejar con exactitud lo que ocurriría en entornos industriales.
En cualquier caso, resulta muy útil disponer de un indicador que además de permitir a las personas responsables de la toma las decisiones determinar el impacto y el costo de la intervención, también pueda comunicarse a les consumidores con el fin de lograr que el dolor de los peces se perciba como un problema real y urgente. Asimismo, un marco como el WFF seguirá siendo útil a medida que intentamos evaluar qué áreas de la producción animal se beneficiarán más con las reformas.
https://doi.org/10.1038/s41598-025-04272-1
